Resumen

Se dice que Edgar Allan Poe (1809-1849) escribió EUREKA en 1847 casi de un tirón, como obedeciendo a un impulso incontenible. Cuando remata su labor, está convencido de haber producido una obra revolucionaria, superior a todas las conjeturas del pasado y del presente acerca del origen y el destino del universo: ninguno de los descubrimientos científicos de la historia de la humanidad se le acerca en importancia. Con todo, como señala Julio Cortázar -prologuista y traductor de esta obra, al igual que de sus "Cuentos", lo que explica la supervivencia y el fascinante atractivo de "Eureka" son sus valores estéticos y espirituales: "Los buenos lectores de este poema cosmogónico son aquellos que aceptan, en un plano poético, el vertiginoso itinerario intuitivo e intelectual que Poe les propone y asumen por un momento ese punto de vista divino desde el cual pretende mirar y medir la creación".