Resumen

Gulli, el viejo portero de uno de los más conocidos hoteles de Reykjavik, aparece desnudo y acuchillado hasta morir en su miserable habitación en el sótano. Pero Gulli es mucho más que un simple portero que se disfrazaba de Papa Noel todas las navidades, es un completo misterio. Veinte años en el hotel y nadie le conoce realmente. Erlendur Sveinsson decide alojarse en el mismo hotel en busca de la asesina, que, también de eso cree estar convencido, aún debe permanecer muy cerca, pese a que las vacaciones de Navidad están ya encima y el hotel completo. Mientras que al director tan sólo le importa que el asesinato permanezca oculto y su reputación intacta. Erlendur, sin embargo, recibe la visita de su hija, que de nuevo se adentra entre las brumas de la droga y el alcohol, dejando al inspector al borde de la desesperación y la impotencia.

8 críticas de los lectores

El portero de uno de los hoteles más exclusivos de Reykiavik aparece asesinado en el sótano del hotel, en un miserable cuchitril que utilizaba a modo de habitación. Comienza, a partir de ahí, la investigación para el inspector Erlendur y su equipo. El portero resulta ser un completo desconocido, no tenía amigos, no se hablaba con su familia e incluso sus propios compañeros del hotel apenas lo conocían. La búsqueda de pistas para dar con el posible móvil y con el asesino se antoja lenta y desesperante, y más todavía, cuando durante la investigación del crimen nuestro protagonista rememora un suceso que le atormenta de su pasado.
Lo peor: el comienzo de la novela es lento y la personalidad de los personajes podría estar más acentuada.
Lo mejor: me ha gustado especialmente la narrativa pulcra y sin apenas florituras, directa al grano, clara, contundente, una buena novela negra donde el entretenimiento y el interés está asegurado. (David Sánchez)

hace 8 años
6

De la novela policíaca se dice que, cuando es buena, sabe reflejar la sociedad en la que se desarrolla la historia. A través de ese género literario, en los últimos años, hemos descubierto que, pese a la apariencia de existencia monótona y plácida de los países nórdicos, sus tensiones sociales pueden llegar a ser igual de grandes que en el Mediterráneo, con la salvedad de que, en el norte, los crímenes puede que se hagan con un menor empuje de la sangre caliente de quien los comete sino con la frialdad propia de su clima. Tras el gran descubrimiento, hace casi dos décadas, de las novelas del sueco Henning Mankell, a través de la serie iniciada por el comisario Wallander con La quinta mujer, las editoriales han desplazado parcialmente a Inglaterra de la capitalidad mundial de la buena novela policíaca para buscar otros referentes al norte del continente. Siendo preferible obviar a Stieg Larsson (quien en vida encontró la fórmula de los best sellers y, alejándose de la novela de calidad, pasará a la historia de la sociología pero no de la literatura), el islandés Arnaldur Indridason no me ha defraudado en ninguna de las cuatro novelas que he leído de él. En La voz, la aparición, en la habitación que ocupaba en el establecimiento, del cadáver del portero de un hotel en vísperas navideñas, sirve para que el autor denuncie dos rasgos de la sociedad actual en los países desarrollados: en primer lugar, la mercantilización de los trabajadores, puesta de manifiesto en el interés obsesivo, por parte de la dirección del hotel, en que no trasciendan los hechos para no disminuir su clientela en esas fechas, y situándose ese interés por delante del afán por saber lo ocurrido. En segundo lugar, la indiferencia que en las grandes ciudades se da con respecto a las circunstancias personales de los demás, mostrándose aquella mediante la ignorancia, por parte de sus compañeros de trabajo, de cuál era la vida que seguía el portero. Asimismo, y junto con la necesidad de reflejar la sociedad y el momento en que se desarrolla la historia, la novela cumple con otro de los cánones exigidos a la buena literatura policiaca, que es el de mostrar las circunstancias de sus protagonistas (en este caso, el policía Erlendur) dejando a entrever, primero, sólo una parte de su personalidad (la más superficial), para después, y dando datos poco a poco acerca de su difícil infancia y la forma en la que ésta y otras vivencias familiares han dado lugar a sus conflictos internos, poder presentarlo como un personaje con matices y dejando al lector la duda sobre qué juicio hacer sobre él. Adentrándose, a medida en que la trama avanza, en el pasado de la víctima como niño prodigio cantor de coro, y la forma con la que echan a perder su vida este tipo de figuras mediáticas, La voz se convierte en otra de las novelas de Idridasson que se lee en muy pocos días gracias al placer que supone sentirse enganchado por sus historias y por saber las circunstancias del pasado de sus personajes, haciendo así que hasta el más perverso de ellos pueda despertar conmiseración en el lector una vez que el autor describe la cara b de su vida. www.antoniocanogomez@wordpress.com

hace 1 mes
5

Un libro entretenido sin más pretensiones. Uno más de la llamada novela negra nordica.

hace 6 años
6

Mejor que La mujer de verde, es un libro más directo va muy al grano sin florituras y eso se agradece

hace 8 años
7

Después de muchas horas de lectura he vuelto a aterrizar en la gélida Islandia. La última vez que recuerdo haber estado por allí, fue hace ya tiempo, cuando acompañe al profesor Lidenbrock y a su sobrino Axel en su “viaje al centro de la tierra”.
En esta ocasión no estamos ante un viaje épico sino ante la investigación de un asesinato.
El caso es que la novela me ha gustado bastante más de lo que me pensaba. La verdad que últimamente parece que ha resurgido con fuerza la novela negra, no se si será por el fenómeno "Milleniun" o por las novelas de "Mankell", pero en todo caso bienvenidas sean.

hace 8 años
8

Leida en Enero de 2011. Bibliometro.
Espléndida novela negra, tercera de la saga con el mismo protagonista, el inspector Erlendur. En este caso deberá investigar, mientras intenta resolver sus problemas familiares, el asesinato de un conserje que fue en su niñez fue un prodigio de la canción.

hace 8 años
5

Está bien, pero me quedo con La mujer de verde

hace 9 años
6

Está bastante bien pero me gustó más la mujer de verde. De todos modos este autorr escribe bien siempre.

hace 9 años