LAS BRUJAS DE SALEM y EL CRISOL MILLER, ARTHUR

Nota media 7,78 Muy bueno 41 votos 3 críticas

Resumen

Nos trasladamos al año 1692, a Salem, Massachusetts, donde vive una pequeña comunidad dedicada al servicio de Dios. Pero un grupo de jovencitas, cohibidas e irritadas a la vez por la sofocante atmósfera a la que las someten sus mayores, se ponen a bailar desnudas en los bosques. Una de ellas, Abigail Williams -que ha perdido su inocencia en el lecho del granjero John Proctor, un hombre casado-, bebe una pócima encantada para inducirla a matar a la mujer de éste. Y, de repente, el Diablo parece apoderarse de Salem. Las jóvenes "brujas" son descubiertas e, incitados por sus terribles acusaciones, todos los habitantes del pueblo son presa de una extraña e incontenible histeria colectiva. Se inicia un juicio, en el que, una a una, las víctimas inocentes, arrancadas de sus hogares por las maledicencias cruzadas, van cayendo en la diabólica trampa de culpas y denuncias que ellas mismas han ido urdiendo. ¿Quién es realmente el culpable? ¿Habrá al fin una sentencia o simplemente una venganza? Las brujas de Salem, escrita para teatro en 1950 por Arthur Miller, uno de los grandes dramaturgos de nuestro siglo, ha pasado a ser una obra cumbre indiscutible de la literatura contemporánea. Y ahora, tras vencer la proverbial resistencia del autor a que sus obras teatrales se adapten al cine, se convierte en una película de gran presupuesto con actores estelares -Daniel Day-Lewis, Winona Ryder y Paul Scofield-, un director de culto -Nicholas Hytner (La locura del rey Jorge)- y, por si fuera poco, con guión del propio Miller! Nos ha parecido, pues, la gran ocasión para ofrecer a nuestro lectores esta trágica historia basada en un hecho real, auténtico alegato contra la intolerancia y el puritanismo, y la posibilidad de conocer cómo un mismo autor la recrea en dos lenguajes tan distintos como son el teatro y el cine.

3 críticas de los lectores

9

"Las brujas de Salem". A partir de escritos y actas judiciales del suceso histórico en Salem, Massachusetts, Artur Miller ha escrito un muy buen drama teatral que mantiene el interés desde las primeras escenas hasta el final del juicio. Si bien es teatro, se puede leer como una novela dialogada, de hecho da esa sensación, ya que no cansan lo más mínimo todos los diálogos que hacen que la trama del hecho esté perfectamente hilvanada. Lectura muy amena e interesante. En "El Crisol", guión que el mismo Artur Miller hizo para la película, es conveniente leer las notas previas del autor y del director de la película, así como las dos primeras páginas en las que describe con más exactitud cómo fue la noche inicial y el final de la obra; escenas que han sido llevadas al cine, pero que, lógicamente, no se pueden representar en un escenario. (Para explicar esto están escritas las notas previas indicadas). Si gusta el teatro escrito -o novela, repito, pues si se lee bajo esta perspectiva-, recomiendo leer, aunque ésto sea ya muy por lo alto, los hechos del guión cinematográfico. En la versión de Tusquets, al final de la otra teatral, hay una escena 2º del acto 2º que también conviene leer. En resúmen, excelente drama teatral.

hace 4 años
8

Arthur Miller tomó como base un episodio vergonzoso e irracional que aconteció en Salem, 1692, todavía perteneciendo a Nueva Inglaterra. Los juicios de estos fanáticos puritanos llevaron a la horca a unos 20 condenados por brujería, la mayoría mujeres, y varios centenares fueron procesados. Sobre este esquema, el escritor “cristalizó” la no menos vergonzosa e irracional vivencia personal con la “caza de brujas” del senador McCarthy en los años 50. Estos paralelismos demuestran el escaso progreso de la condición social y humana en 3 siglos, y que por desgracia continua, no hay más que echar un vistazo a la actualidad mundial o nacional. La tragedia se divide en 4 actos, todo un portento el último. El origen de esta histeria y terror colectivo es iniciada y fomentada por Abigail, tomada como una visionaria: una Juana de Arco antagónica con imágenes y mensajes revelados por el Diablo. Proctor, el otro personaje principal, enredado sin querer en las argucias de Abigail, tiene un conflicto moral, con una culpa y un juicio particular que debe ser perdonado por su mujer. Otro de los protagonistas es Hale, el ministro representante de Dios que con su “sabiduría eclesiástica” tendrá que investigar y dilucidar qué hay de verdadero en las posesiones demoniacas. Personaje interesante que sufre una conversión de criterios. En este intrincado y violento dualismo entre el bien y el mal, se genera un caldo de cultivo (el crisol) donde se mezclarán varios ingredientes: el mal como entidad y lo prohibido como comportamiento personal; la reputación por el buen nombre que se tiene en la comunidad, que cualquier chismorreo o sospecha puede echar por tierra; el desamor y la pasión hará lo imposible por recuperar lo perdido, y como último recurso queda la venganza; el arrepentimiento sincero y el requerimiento del perdón del ser querido; la superstición y la ignorancia ante cualquier acto ajeno a la religión; el desafío a la autoridad ciega y corrupta con la verdad y la honradez; las envidias y luchas vecinales por las tierras y posesiones; las hipocresías sociales, la mezquindad del ser humano con sus intereses, y el placer embriagador del poder para hacer daño. Todas las actitudes tienen una identificación con la locura, desde el principio hasta el final del texto, un sentimiento realmente perturbador, tanto en victimas como en verdugos. Estos elementos están aderezados por las ideas principales: el fanatismo, el miedo y el despotismo de la autoridad. La única forma de salir limpio y puro de conciencia en este ambiente tiránico, es la aceptación del destino trágico, asumir con resignación el castigo injusto y resistir la tentación de la única salvación: la confesión, una mentira que dejará marcado para siempre el alma. Si bien me gusta leer teatro, es más difícil para mí calificar el estilo de este género, que definir la prosa de las novelas. Los diálogos claros y directos de este drama histórico, sin ninguna traba del lenguaje de la época, poseen la propiedad de agilizar la trama (se sigue el argumento con avidez) y plasmar con contundencia las ideas que emanan de las palabras y reflexiones. Como comenté más arriba, hay varios grados de profundidad para la interpretación del texto, y el trasfondo lleno de conceptos ha sido lo más atrayente.

hace 7 años
6

Mi problema fue que antes había visto la película, entonces era todo tan previsible y conocido de antemano, que no hubo nada que me sorprendiera, chicos, no hay que mirar la tele! :S

hace 9 años