LOS SUFRIMIENTOS DEL JOVEN WERTHER GOETHE, JOHANN WOLFGANG

Nota media 7,48 Muy bueno 207 votos 7 críticas

Resumen

El libro, que apareció en forma anónima, se convirtió en un éxito de inmediato e hizo de su autor uno de los más conocidos de Alemania. Y fue también la primera novela alemana que trascendió las fronteras del país para convertirse en un éxito europeo. Esta novela cuyo mayor mérito fue, según su autor, el haber aparecido en el momento adecuado. Goethe consideraba que la situación política y social alemana había sumido a los jóvenes en un estado de desencanto, condenándolos a adaptarse a una vida burguesa ordenada y carente de alma. Werther supuso la mecha que hizo explotar esos sentimientos reprimidos y su onda expansiva se alargó varias décadas, marcando decisivamente a los posteriores fundadores del Romanticismo. También publicada por Akal en 2008 con el título: Los padecimientos del joven Werther (ISBN: 9788446024033); y por Paréntesis en 2010 con el título: Las penas del joven Werther (ISBN: 9788499190754).

7 críticas de los lectores

8

un libro profundo que muestra como el amor es lo mas importante de la vida

hace 11 meses
7

Un clásico imprescindible con tintes autobiográficos que tuvo impacto en toda una generación y fue uno de los precursores de un nuevo movimiento literario. Ya lo leí en la adolescencia (el mejor momento para leerlo) y, ahora, bastantes años después, su vehemencia nos resulta excesiva. La frivolidad del momento presente tampoco ayuda. Pese a todo, para algunos aún nos es posible identificarnos en menor medida en ciertos pasajes.

hace 1 año
8

werther es uno de los clasicos que desde que conozco la palabra literatura siempre me gusto, su amor por lotte es tan profundo que lo enloquece. lotte se casa con albert un hombre mayor, y ahi comienza su locura y sufrimiento, el se hace amigo de albert para de esa forma espiar a lotte, hasta que en una conversación albert se da cuenta que werther es capaz de pegarse un tiro si su vida no le permite compartir mas su tiempo con lotte. el lo engaña al final para que le preste sus armas con uno de sus siervos con la que se termina suicidando

hace 1 año
10

Parte esencial de la educación sentimental de cualquiera en una lectura temprana. Pero luego, mucho más tarde, hay que volver y buscar de nuevo en él. Como ocurre con los grandes clásicos, crece cada vez que lo lees

hace 2 años
10

Creo que lo mejor que tenemos en esta vida, es la maravillosa posibilidad de decidir nosotros mismos, cuando queremos dejar de "ser". Las argumentaciones del que toma semejante decisión pueden ser muchas, o tal vez una sola, pero ninguna suele convencer al otro, al que juzga desde afuera. La muerte por mano propia es un concepto romántico, exquisito y casi artístico. Desde Romeo y Julieta, pasando por Werther, si no me equivoco por Jacobo Ortiz, hasta por personas reales, tantas son que voy a obviar a varias, pero recuerdo ahora a Leopoldo Lugones, a Virginia Woolf, a la sufriente Alfonsina Storni, a Jack London, a Robert Ervin Howard y a tantos más, seguramente, que no puedo recordar. La lucha por la vida se me antoja una estupidez; yo no quiero luchar, yo quiero vivir. Y vivir es para mi gusto, un goce, o debería serlo. No digo que no admita las inexorables horas oscuras que devienen impasiblemente en la vida de todos. Pero vivir sufriendo, eso no lo acepto. Y los motivos de cada persona pueden, casi siempre, ser irrisorios, vulgares, patéticos para el resto. Para mi WERTHER HIZO BIEN. El Werther de Goethe es un largo poema epistolar, repleto de descripciones bellísimas, bucólicas, netamente románticas. Entre montañas, lagos, crepúsculos, acontecen los hechos. Es una historia de amor, como tantas. Pero esta tiene nervio, tiene encanto; sentimos empatía hacia los personajes, sentimos a través de su piel sus estremecimientos, sus deliquios amorosos, sus éxtasis; los inevitables saltos emocionales del enamoramiento: sus furiosas alegrías y sus ineludibles tristezas. En todo amor que empieza, existen dudas. Es un dolor que oprime la garganta, que quita el aire. Es similar a una droga. Altera la visión, el olfato, el gusto. No los mejora ni los empeora, los retuerce. Abre otros caminos. Todo aquel que lo haya sentido con violencia, lo sabe. Werther hizo bien. ESTA ES MI OPINION COMO LECTOR DE WERTHER, de Rafael, de Graziella, de Pablo y Virginia, de Romeo y Julieta, como lector apasionado del romanticismo, fiel a sus principios, a sus extravagancias, a sus caprichos y a sus bellezas. Este que dijo todo esto fue el yo romántico, el que leyó todos estos libros bajo la espesura de los árboles, en verano. Voy a contradecir lo dicho anteriormente; ahora habla el yo moderno, contemporáneo. El yo adaptado, parcialmente adaptado. Hoy hay miles de divorcios diarios. Hay contratos prenupciales. Se habla de lo que le va a tocar a cada uno (un día previo al casamiento) luego del posible divorcio. Tienen hijos, compran muebles, compran plasmas, notebooks, celulares con juegos, HDMI (no se lo que es); luego se reparten: los hijos, las notebooks, los celulares, los gatos, los perros. El abogado contento de tantos divorcios. Esto es todo hoy. Nadie siente una pasión tan grande como para no hablar de contratos, de bienes materiales, cuando se hacen proyectos de convivencia. Hoy Werther es un idiota. Y posiblemente, tengan razón los que así piensen. Nadie se muere por otra persona. ¿Eso está mal?. Hoy no. Antes estaba mal visto. Antes las mujeres guardaban luto por años. Y se morían solas, sin volver a formar pareja nunca más. Hoy, el luto dura cinco segundos. Hoy Werther está fuera de lugar; es un chiste, una gran broma, es un anacronismo. Soy un defensor de las exaltaciones del romanticismo, de su compromiso político, social (el romanticismo no es un par de velas, una langosta en la mesa y un buen vino tinto, y luego a desabrocharse el cinturón, a eructar lo digerido) de su estilo narrativo, de su concepción moral; pero entiendo que además de haber sido un estilo de vida, ha sido un maravilloso estilo artístico. Hoy, en pleno año 2012, no se que diablos de estilo se sigue. Y tal vez esto esté bien. Nada de etiquetas. No lo se. Eso si, se mata por dinero, se mata por crueldad, por fetiche, se mata por el fútbol, se mata por celos, por poder; pero nadie es tan estúpido y tan ridículo para matarse por amor.

hace 3 años
10

FUE EL DESPERTAR EN MIS INICIOS Y LA CONFIRMACIÓN EN MI MADUREZ Hoy por hoy, volver al Werther puede resultar para muchos una forma de exotismo: su lenguaje, rebosante de lirismo; el papel preponderante que le otorga a la naturaleza; su grito de guerra contra la racionalidad del arte y; por supuesto, el carácter trágico de su amor; son elementos que hacen ver a Werther, un poco lejos de nuestras proporciones. Pero lo cierto es que a más de dos siglos de distancia, el libro continúa enfrentando a sus lectores a problemas que no han perdido vigencia como la locura, la madurez emocional, o la muerte y, aún más, por su misma distancia histórica, nos permite ampliar la perspectiva de lo humano hasta todas esas potencias y virtualidades que la obra explora. En Los Sufrimientos del Joven Werther, Goethe ahonda en reflexiones de primer orden: el arte, la palabra, el amor, la desdicha…, y lo hace proveyendo a su personaje, precisamente, de la condición de artista enamorado. En efecto, Werther es un joven pintor que, a lo largo de la novela, estará refiriéndonos una y otra vez la dificultad que encuentra para llevar al lienzo la marca reveladora que invade cada cosa. Bien al inicio de la historia ya estará confesándole a su amigo Guillermo: “Si pudieras infundirle al papel lo que tan plena y tan ardientemente vive en ti, de suerte que fuere espejo de tu alma, así como tu alma es el espejo del Dios infinito”. En mi humilde opinión: una novela preciosa, lírica; musicalmente perfecta.

hace 6 años
8

Una pena lo de este chico enamorado. Muy sentido y romántico, sobre todo para utilizarlo en cartas de amor.

hace 10 años