«Mi organismo en obras», o cuando Fermín Solís se hizo mayor

Madrid, 9 ago (EFE).- El concepto «novela gráfica» ha hecho mucho bien por el cómic, pero parecía que todas las obras desarrolladas en este formato tenían que ser ejercicios de sufrimiento; por eso se agradecen títulos como «Mi organismo en obras«, donde Fermín Solís narra su paso a la adolescencia con la más absoluta normalidad.

El protagonista del libro, todo sea dicho, no es el propio dibujante, sino su alter ego Martín Mostaza, al que ya conocíamos de tebeos como «Los días más largos» o «El año que vimos nevar». «Mi organismo en obras» (La Cúpula) nos desvela los primeros cambios hormonales del personaje, un chico que busca su lugar en el mundo.

«En los libros de Martín Mostaza hay un ochenta o noventa por ciento de contenido autobiográfico, mientras que el resto es lo que mi memoria ha olvidado. Ese espacio lo relleno con ciertos recursos literarios para que la historia tenga ritmo y funcione», explica Solís (Madroñera, Cáceres, 1972) en una entrevista con Efe.

«Con este cómic quería reflejar todos mis recuerdos del salto a la edad adulta, para compartirlos con los lectores y que, de alguna manera, me sobreviviesen. Cuando dibujo a Martín, disfruto como no lo hago con ningún otro tebeo», asegura.

Esa alegría se traslada a las páginas de «Mi organismo en obras», un libro ambientado en la década de los ochenta y en el que Solís habla de cómics, pornografía, masturbación compulsiva, cintas de casete, clases de recuperación de matemáticas, el primer trabajo remunerado o la aparición de los videoclubes a España.

«En esta clase de trabajos, más autobiográficos, me dejo llevar tanto a la hora de escribir como de dibujar. Creo que eso es importante porque se lo transmites al lector. Además, son cosas que nos han ocurrido a todos en ciertos momentos de nuestras vidas, y eso ayuda a que estos cómics funcionen», señala el ilustrador.

La adolescencia de Martín Mostaza (como la de cualquier hijo de vecino) no fue un camino de rosas. Hubo cientos de aspectos positivos y agradables, por supuesto que sí, pero también toda una retahíla de miedos, dudas, inseguridades y complejos. Vamos, lo normal cuando se tienen quince años.

«Siempre me ha fascinado la belleza de la tristeza, y creo que también está presente en mi nuevo cómic. Es algo que me acompaña: el tipo de historias que dibujo, las obras que me gustan, la música que escucho… No sé, forma parte de mi vida y mi manera de ser», reconoce el autor.

«Mis problemas con los tebeos», «Jesusito de mi vida», «Chapuzas a domicilio», «El estirón», «Cinco contra uno» y «El cuarto de Arlés» son los seis capítulos incluidos en «Mi organismo en obras», donde Solís menciona diferentes acontecimientos históricos (el intento de golpe de Estado de 1981, la llegada del SIDA) para situar al lector en el contexto adecuado.

«Empleé ese recurso de forma consciente. En los libros anteriores de Martín había muchas más referencias a esta clase de momentos: juguetes de la época, series de televisión, revistas… En este tercer libro, sin embargo, he preferido centrarme más en los sentimientos y emociones del personaje», apunta.

Tratándose de un tebeo sobre la adolescencia, sorprende que no haya más viñetas dedicadas a las relaciones con el sexo opuesto. «El carácter del personaje es de una timidez muy acusada y eso le impide relacionarse con las chicas. Si hay un cuarto libro de Martín Mostaza, girará en torno a ese tema», anuncia Solís.

«Me gustaría dar saltos en el tiempo con este personaje. No me atrae la idea de hacer una historia demasiado lineal; prefiero que sean los temas los que condicionen las historias y no el desarrollo de Martín», asevera el artista, que en estos momentos trabaja en el segundo número de su tebeo infantil «Astro-Ratón y Bombillita».



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