Resumen

A modo de despedida de su juventud, Ortega recopiló en 1916 algunos de los textos que había publicado entre 1904 y 1912. Tituló el volumen Personas, obras, cosas. Ese mismo año inició una de sus aventuras intelectuales más sugerentes, El Espectador, un proyecto que se tradujo en ocho volúmenes entre esta fecha y 1934. En ellos, incluye ensayos que tratan una enorme variedad de asuntos, desde la crítica literaria y de arte o el comentario político, a la expresión de algunos de los conceptos fundamentales de su filosofía, la descripción de un paisaje o la meditación sobre el amor. Este segundo tomo recoge, además, los artículos que publicó en 1916.