Resumen

El narrador sin nombre de Todas las almas (Premio Ciudad de Barcelona 1989), al relatarnos sus dos años en Oxford, la ciudad en la que el tiempo parece no transcurrir, nos introduce en un mundo donde se mezclan lo cómico y lo inquietante, lo comprobable y lo secreto. Sin embargo "todo debe ser contado una vez al menos"

2 críticas de los lectores

7

Quizá lo que distingue un buen escritor, o un escritor, del que no lo es, es la capacidad de contar historias, construir personajes - personalidades-, sin un tema que llame poderosamente la atención. Y que a pesar de ello, uno disfrute leyendo. Me ha gustado (quizá demasiados paréntesis).

hace 2 años
10

No puedo creer lo bueno que es Javier Marías: el escritor con el corazón más blanco no necesita desplegar un gran fondo histórico para contarnos algo; no necesita desplegar insólitos escenarios para contarnos sus obsesiones; no necesita de la investigación de un crimen que lleve la novela en volandas. Marías simplemente mira hacia adentro y se sobrecoge con el material literario que se le ofrece. Esta estancia en Oxford, anárquica e hipnótica a partes iguales, nos seduce porque en ningún momento somos conscientes (como él) de lo que nos está contando, qué es lo que quiere decirnos Marías con esa sintaxis tan particular, con esas frases tan rebuscadamente construidas. Su prosa podrá gustar más o menos pero ponerle objeciones sería como criticar la falta de perspectiva en los cuadros de Van Gogh. Los engranajes de la novela no se ven, están ocultos bajo el sinuoso manto de las palabras, palabras que se suceden como íntimas reflexiones cogidas a vuelapluma. De hecho, la historia está narrada con la misma cadencia caótica con la que se suceden los hechos en la vida. De ese caos surge de todo: misterio, pasión, sexo, guasa, filosofía e incluso varios homenajes a Breve encuentro, de David Lean o El río, de Renoir.

hace 9 años