LOS DÍAS DE JESÚS EN LA ESCUELA COETZEE, J.M.

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Resumen

«Cuando cruzas el océano en barco, todos los recuerdos se te borran y empiezas una vida completamente nueva. Así es la cosa. No hay nada antes. No hay Historia. El barco amarra en el puerto, bajamos por la pasarela y nos zambullimos en el presente. El tiempo empieza entonces.» David es un niño que siempre hace preguntas. Simón e Inés, que cuidan de él, intentan responderle de la mejor manera posible. Acaban de instalarse en el pueblo de Estrella para empezar una nueva vida. David ya tiene amigos y su perro Bolívar le hace compañía. Pero, a punto de cumplir siete años, ha llegado el momento de escolarizarlo. Así que lo inscriben en la Academia de Danza. Allí, con sus nuevas zapatillas doradas, aprende a bajar los números del cielo. Pero también descubre algunas cosas terribles que los adultos son capaces de hacer. En este fascinante relato alegórico, Coetzee se enfrenta con maestría a las grandes cuestiones sobre la infancia, lo que significa ser padre, la constante batalla entre emoción e intelecto y cómo elegimos vivir nuestra vida.

1 críticas de los lectores

8

Andaba por la página 30 de “Los días de Jesús en la escuela” y mi cerebro solo registraba un inmenso ¿What?; ya en la sesenta, totalmente desconcertado y a punto de dejar la lectura, por respeto a su autor, el Nobel J.M. Coetzee, fui a buscar reseñas en la red, y comprendí el porque se me estaba dificultando la lectura: “Los días de Jesús en la escuela” es la segunda parte de “La infancia de Jesús” que yo no había leído. Entonces, me fui a buscar reseñas sobre el primer tomo y resulta que, para comprender a Simón, David e Inés hubiera ayudado bastante haber leído “La infancia de Jesús”. Afortunadamente, ya con los extraños antecedentes de los personajes logré continuar con la historia de “Los días de Jesús en la escuela”. La sinopsis narra una historia extraña: “Después de cruzar océanos, un hombre, Simón, y un chico, David, llegan a una nueva tierra. Allí se les asigna a cada uno un nombre y una edad, y levantan un campamento en el desierto mientras aprenden español, la lengua de su nuevo país. De allí parten rumbo al centro de reubicación de la ciudad de Novilla, donde esperan encontrar un lugar donde alojarse y buscar a la madre del chico. Una vez allí las autoridades locales los tratan con educación, pero no resuelven sus acuciantes problemas. Mientras se solucionan los problemas burocráticos, Simón encuentra un trabajo de carga y descarga de grano en un embarcadero. Un día mientras camina con el chico por la campiña, Simón advierte a una mujer que podría ser la madre del chico, y la convence para que asuma ese rol. La nueva madre de David -Inés- se da cuenta de que es un chico excepcional, brillante y soñador con ideas poco convencionales sobre el mundo. David es un niño que siempre hace preguntas. Simón e Inés, que cuidan de él, intentan responderle de la mejor manera posible. Acaban de instalarse en el pueblo de Estrella para empezar una nueva vida. David ya tiene amigos y su perro Bolívar le hace compañía. Pero, a punto de cumplir siete años, ha llegado el momento de escolarizarlo. Así que lo inscriben en la Academia de Danza. Allí, con sus nuevas zapatillas doradas, aprende a bajar los números del cielo. Pero también descubre algunas cosas terribles que los adultos son capaces de hacer.” Hasta aquí las sinopsis de los dos tomos. Avanzando en las historias de Simón, de David, de Inés y los demás personajes: Los maestros Arroyo, el Conserje Dmitri, las Tres Hermanas, que es narrada por Coetzee con una prosa sin artificios, desnuda, voy dejando atrás el desconcierto para irme sumergiendo en una sensación de desolación, tristeza, extrañeza. No se equivoquen: la historia te termina atrapando, pero es el esquema de la narración, llena de preguntas complejas y profundas sobre todo o casi todo, formuladas por un niño de seis años, considerado por todos los adultos como excepcional, te enfrenta, en un mundo utópico como lo es los improbables pueblos de Novilla o Estrella, a otras grandes cuestiones, esas sí, muy terrenales. Novela corta, pero profunda. Novela de un Autor en eterna búsqueda de mejorar su arte de contar historias; relato que nos hace dudar si lo que estamos leyendo es una novela tal y como la conocemos, o nos está ofreciendo un nuevo género; es de ahí el desconcierto que me provocó “Los días de Jesús en la escuela”, donde por cierto, nunca aparece ningún Jesús! Compleja, profunda y retadora “Los días de Jesús en la escuela” no para cualquier lector.

hace 2 meses